Foto:Guanare, mayo 2009.
Debo responderme antes de comenzar a escribir de mí y de las cosas que me han rodeado, por qué empezar hacerlo en un blog como una bitácora de vida y no esperar pensar con minuciosidad hacia mis adentros para dejar una confesión de vida que modele a un hombre con sobriedad de existencia y no a un hombre expuesto ante sus debilidades y desaciertos. La verdad es que así es que me quiero mostrar: con mis debilidades. Porque he pasado mi vida entregándola a las máscaras de los deberes, de los fundamentos, y no voy a echar a perder mis palabras póstumas con la mediocridad de disfrazarme de nuevo.
He vivido una existencia privada, pública y secreta; esas tres vidas las he vivido simultáneamente; de ninguna me arrepiento. Soy responsable de haberlas construido y responsable de lo que ellas hicieron en su paso por este mundo.
No diré que he sido un mar de virtudes y aciertos; pero tampoco diré que he sido mala persona. He vivido intensamente los acontecimientos, los amores, las experiencias; pero también he desperdiciado importantes días y horas, que pude habérselas dedicado a cosas más productivas y gratificantes.
De estos aciertos y desaciertos, me ha quedado el insomnio; el miedo, la inseguridad en los pasos que me tocaron dar. De esas acciones de vida, sólo viví parte en silencio, porque la otra parte la he vivido entre gritos y alteraciones.
Así alimenté mis necesidades, y de este modo iré contando, como vaya saliendo de mi cansada memoria, lo que es mi vida, mi confesión ante la humanidad de las cosas que pensé como ser humano y que no quiero llevármelas al más allá.
Amo la vida; temo a la muerte. Pero ello no significa que siempre pensé así; en ocasiones me consumió la tristeza; me doblegaron las circunstancias y llegué a sentir que esa vida hermosa como la siento no tenía razón de ser, que era una gran mentira; pero me repuse, sentí lo necesario de poner rodilla en tierra y luchar por mis sueños; pienso que he remontado la cuesta; por este motivo, hoy ustedes, así como mañana y por el tiempo que me quede, leerán mis cosas, mis reflexiones, mi retorno al hilo como he concebido mi existencia…
Nacimiento
Vine a la vida un 16 de septiembre de 1968; día lunes. Los lunes han sido siempre pañosos para mí; los relaciono con un día soleado, lleno de ajetreo, de movimiento; me hubiera gustado haber nacido un jueves, es un día más tranquilo; sin tantos envoltorios. Pero la fecha que me tocó venir al mundo tiene su anécdota interesante. Mis padres se conocieron en 1966; por aquellos días papá, Ramón Celestino Azócar Cabello (Aguasay, edo. Monagas, 1944), llegó a Guanare como técnico medio en el quehacer artesanal; con aptitudes muy impresionantes, así como un tanto hecho el “caído de la mata”, vino a probar suerte a estos lares. Mi madre por su parte, Isabel Teresa Añez Sánchez (Guanarito, edo. Portuguesa, 1946), era una negrita simpaticona, algo pícara, que se había venido a Guanare a probar suerte también. Ella quería estudiar, lograr mejorar en su vida. Así que esos dos personajes que buscaban algo en qué afincarse para darle motivos a su existencia, se juntaron. En diciembre de 1967 se casarían, por lo que comúnmente se conoce por todo, hasta por pendejos, y se pusieron a la tarea de consolidar una familia.
De ese magno esfuerzo llegué a existir. Eran tiempos duros para ellos. No había nada seguro, todo costaba un mundo; mi madre pasó muchas necesidades, y el letargo de papá de un modo u otro influyó en su ánimo. Él no podía darle prioridad a ella; su trabajo era primero, por ende mi madre tenía que lidiar conmigo en su cuerpo para todo. Es así como a los cuatro meses de gestación, mamá da su presagio inocente: “Ojalá el muchacho me nazca un día de clase y tengas que dejar de ir al menos porque estoy pariendo”. Según el calendario escolar en Venezuela, las clases comienzan en septiembre el segundo lunes del mes; y qué creen, bueno el segundo lunes de septiembre en 1968 fue el 16 y ese dichoso día llegué a este valle de lamentaciones y me convertí en ser humano, pesando cuatro kilos y casi quedándome en la camilla porque venía asfixiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario